El gran ausente

Por Lucas Carrasco 
Mientras la vieja pasea su desesperación denunciando una conspiración mundial (por ahora sólo abarcaría al Planeta Tierra, es cuestión de tiempo para que la Chilindrina del Facebook descubra la participación de extraterrestres, naturalmente, en contra suyo) en los patiecitos asfixiantes de la Casa Rosada, adonde sólo concurre a hacer su programa de TV obligatorio, el gran ausente simboliza la falta de sujeto social real, no inventado por teleconferencias truchas ni estadísticas falsas, algún sujeto social real, como sí hubo antes de que muera Néstor Kirchner y la vieja fundara esta religión estúpida de culto a ella misma. El gran ausente es el movimiento obrero.

Juntar cuatro carcamanes menemistas agachando la cabeza mientras Landau da lecciones de periodismo y dice ¡qué lindo verano! no equivale a un sujeto social, chicas. Boludeces, no.

Tampoco la juvenillia de pendejos enriquecidos a través del plan sistemático de robo al erario público, pendejos que trabajan de aplaudir en los cadenazos, reírse si la vieja se burla de los muertos de Once y llorar cuando recuerda que su marido falleció en la selva, combatiendo el capitalismo, y ella estuvo TRES AÑOS DE DUELO hasta que las urnas le explicaron que debía dejarse de payasear y concurrir a trabajar.

Esos chicos están toooodos negociando con Scioli, Macri o Massa para cantarle la de la liberación.

La vieja que en vez de gobernar analizaba títulos de los diarios sin mostrar jamás su título, hizo tres cambios gubernamentales que la hundieron en este quilombo: la economía se la regaló a Excel Kicillof para que la destruya, la censura al boludo de Hernán Reibel, el apriete a los jueces, a WaWaWado, el perro que ladra y no muerde.

Reemplazó la política por la SIDE y ahora quiere reemplazar la SIDE con La Cámpora. Ajá, a Stiuso lo van a combatir con Kicillof, Reibel y Wawa, que son Tiburón, Delfín y Momojajarrita.
Les paso un dato: no va a funcionar.

La ausencia de un sujeto social es casi la marca de fábrica del paso de la política a la religión, fechado, simbólicamente, en la muerte de Néstor Kirchner.

Aunque la señora Fernández se empeñe en destrozar los pilares de la presidencia de su marido fallecido, quizás, solo quizás, algo quede. Aún cuando la señora Fernández - solo en Argentina se la nombra, como la ricachona conservadora pretende, con el apellido de su marido- termine siendo arrestada. Ojo, no sería tan dramático. En la cárcel se permite usar celulares. Y si hay Facebook  los diarios de todo el mundo recibirán lecciones de cómo hacer un periodismo a lo Robertito. Mierda, qué genialidad. Eso sí que es un programa político de la concha de la lora; ¿no, chicas?