Demagogia y totalitarismo autóctono

Por Estela Sandez 
La base de los totalitarismos radica en que todo lo abarque el Estado. Por eso es prioritario imponer las ideas y proyectos que sostiene. En esta forma de gobierno todas las competencias residen en el Estado, que a través de su jefe y funcionarios orienta los individuos de tal manera que sus derechos y necesidades se ven resentidos, disminuidos, incluso hasta suprimidos.

El Estado totalitario no se caracteriza porque no haya elecciones populares o porque quien conduce el gobierno no cuente con el apoyo de las mayorías: Se caracteriza porque no hay auténtico respeto por las necesidades individuales y en particular por la libertad de opinión. La elección popular le da a un estado totalitario el barniz de una organización gubernativa democrática, pero es sólo apariencia. En realidad, hace gala de su omnipotencia, ignorando los reclamos de los ciudadanos que no son sus acólitos y beneficiando solamente a la tropa propia.

En este marco, cabe preguntar si el gobernador y los funcionarios de esta provincia tienen algo de autocrítica, a la vez que conocimiento de la conducta y trabajo de sus empleados subalternos que se encargan de atender al público.

También sería pertinente saber si se han pelado la piel y los huesos trabajando en otra cosa que no sea ocupar un sillón en el Estado. Es muy posible que no hayan hecho otra cosa.

Se infiere, porque mientras desgranan una retahíla permanente y repetida de versos y cuentos egocéntricos , cínico, mendaces y demagógicos con pretensiones de  trama democrática, sus subalternos maltratan a la gente en todas las reparticiones estatales y los jefes directores ni se enteran, puesto que rara vez están en su oficina y jamás reciben a quienes no son sus amigos o compañeros de militancia. No hay duda que no les interesa conocer que ocurre detrás de la puerta de sus oficinas. Ahí donde un ejército de secretarios y policías indagan : “ Sobre qué  asunto quiere hablar… ”  o  “Qué problema tiene ” . Una instancia, desconocida sobre que hay que responder  para conseguir una entrevista o audiencia. Los subalternos siempre tienen la palabra mágica que deriva al empleado “ que resolverá el problema ”.

El interventor en la Obra Social , el Director de ANSES , el Gobernador sólo atienden a sus amigos . Para los otros muchos que no militamos entre sus huestes o no frecuentamos el círculo de sus amistades, es misión imposible.

Los funcionarios que cobran jugoso sueldo no porque la plata salga por el surtidor, sino porque los ciudadanos pagamos nuestros impuestos, no tienen la menor idea de que Gobernar es, por sobretodo, respetar la Constitución Nacional , que determina la igualdad de todos los habitantes.

Se esmeran en discursos demagógicos y jamás dicen que “ La moratoria para jubilados ” se hace gracias a los aportes que durante más de 30 años hemos efectuado quienes trabajamos duro . Como tampoco dicen que en virtud de ese trabajo, el gobierno ha podido sacarse varias fotos para mostrar que “ha multiplicado extraordinariamente los afiliados de la Obra Social Provincia”.

Nuevos beneficiarios que jamás aportaron y eso significa quitar o disminuir prestaciones. Es correcto asistir a todos los ciudadanos, para eso elaboran un presupuesto con el ingreso tributario que efectuamos mes a mes. ¿Qué hacen con los altísimos impuestos que pagamos, mientras los funcionarios ignoran la inflación anual de más del 35%?

La OSP autoriza lo que deciden unilateralmente sus funcionarios, no lo que necesitan los “socios obligados”. ANSES “descuenta” ganancias del aguinaldo que luego debe reintegrar y no lo hace. Entrega una cantidad de números que arbitrariamente se le antoja a algún jefe. A las 10,30 pone en la entrada un matón que deja entrar a los “amigos” y a otros les tira la puerta de vidrio en la cara a puro grito.

¿Algún día el director de ANSES ha visto las filas que hay en la vereda? Y si ha visto a esas personas ¿qué ha hecho para solucionar esas tremendas esperas?

Ante este paisaje tan desalentador, el gobernador se confiesa en púbico, desgrana palabras de amor, y promesas de éxitos que conmueven sólo a la militancia.

Gobernar es, por sobretodo, atender las necesidades y reclamos de todos, no de algunos. Gobernar es promover y hacer posible la interacción entre los distintos actores de la sociedad. Para efectivizar este objetivo, es requisito estar cerca de los ciudadanos, sin distinciones de ningún tipo y sobre todo escuchar sus necesidades particulares. La demagogia de discursos y publicidades propagandísticas no están incluidas en una gestión de gobierno que pretenda ser democrática.

Dado que no quieren trabajar en otra cosa que no sea ocupar un sillón en el Estado, es hora que revisen su conducta. Claro que es muy difícil lograr que un funcionario entienda algo cuando su excelente calidad de vida depende de no escuchar, no ver ni entender.