El empleo en negro está estancado desde 2009 y el Gobierno no logra bajarlo del 34%

Según el Indec, 2014 terminó con 34,3% de trabajadores en condiciones de informalidad, esto es: empleo en negro. Con los cuentapropistas son más de 7 millones.

Hoy, en Argentina hay más de 7 millones de argentinos con un trabajo precario. El cuestionado Indec informó que 2014 finalizó con casi un punto más de empleo informal que un año atrás, pero lo que enciende las alarmas de los especialistas en el mercado laboral es que el proceso de erradicación de este flagelo está prácticamente estancado desde 2009.

La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre del año pasado estimó que los asalariados sin descuento jubilatorio -los trabajadores en negro- representaron un 34,3 por ciento. En el mismo período de 2013, el porcentaje era de 33,5 por ciento. Esto quiere decir que a fines de 2014 había 4,2 millones de trabajos informales.

Economistas consultados, estimaron que si se suman a los cuentapropistas la porción de empleos en negro llega a 42%, lo que representa unos 7,3 millones de trabajadores.

Sin embargo, a pesar del dato global, lo que más impresiona a los especialistas es el completo estancamiento en la mejora de los números oficiales desde 2009. Por caso, ese año había 4,1 millones de trabajadores informales. Hoy hay unos 100.000 más que entonces. Es más, la tasa de informalidad del Indec en la actualidad es similar a la que tenía la Argentina en 1996.

En mayo del año pasado, el Gobierno logró la sanción de la ley de promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral. La norma incluye un registro de empresas que tienen sanciones y beneficios para las pequeñas firmas que formalizan trabajadores. Sin embargo, la buena intención del proyecto del Ministerio de Trabajo no consiguió revertir los efectos de una economía en recesión. En el Gobierno saben que es prácticamente imposible dar vuelta la situación si no existe creación de empleo. No obstante, Tomada repite a propios y ajenos que su objetivo es dejar el trabajo en negro por debajo del 30% en diciembre.

De acuerdo con los datos oficiales, las cifras del empleo precario asalariado se disparan en el NOA (42,8%) y NEA (40,7%), mientras bajan en la región Patagónica (20,2%). En los partidos del Gran Buenos Aires avanza hasta 38,2 por ciento.

"El modelo económico dejó de mejorar los indicadores laborales y sociales prácticamente desde 2008, e incluso algunos de ellos retomaron la tendencia a desmejorar, como la tasa de pobreza, que en 2014 puede haber subido tres puntos porcentuales, acercándose al 30 por ciento de la población", afirmó Marcelo Capello, presidente de Ieral.

"Estos resultados, a pesar de los esfuerzos continuados del Gobierno por reducir la informalidad, se dan cuando la macroeconomía no tiene una performance satisfactoria, con su competitividad sumamente comprometida. Por eso, difícilmente pueda bajarse la informalidad", agregó el experto.

El economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour, coincide, pero agrega el condimento de los 3,6 millones de empleados públicos. "Una economía con alto porcentaje de informales y alto porcentaje de empleados públicos es un indicador de baja productividad", expresó. "Entre informales y empleados públicos, hay 10,6 millones de un total de poco más de 16 millones de ocupados", completó el especialista.

El economista de Idesa Jorge Colina recordó la fuerte tendencia decreciente del empleo asalariado no registrado en paralelo con un aumento importante del empleo asalariado formal entre 2004 y 2009. "Fue el período que coincide con el boom en el crecimiento de los precios internacionales y, fundamentalmente, con la licuación del salario real producida de la crisis de 2002", contextualizó.

"En 2009, el salario real alcanzó el nivel que tenía en la época de la convertibilidad, con lo que el factor de licuación de salario real dejó de operar y lo que empujó el empleo fue sólo el aumento de precios internacionales", describió Colina. En 2014, se terminó el viento de cola para la economía y el empleo: los altos precios internacionales se esfumaron y, con ellos, los buenos tiempos para el mundo del trabajo.