Ernesto Simón: “Sueño con un mundo más parecido al que se buscó en los años 70, un sueño que se cobró vidas”

Por Leandro Lopardo 
(estudiante de Ciencias de la Comunicación UNSJ). Entrevista realizada como Trabajo Práctico para la cátedra de Taller de Producción Gráfica 1, de la Facultad de Ciencias de Comunicación. 

Periodista y escritor, habla del libro que presentó en la Feria del Libro de la UNSJ. Expone sus ideas, su visión de la provincia y del oficio del periodista. La censura y su disconformidad con el régimen actual.

“M.O.C.A. (Mediocre, Obsecuente, Conservador y Aburrido)", así define Ernesto Simón al periodismo de San Juan y observa que “cuando me involucré en periodismo hice lo que puede por no entrar en ese molde, y creo que lo logré, por eso estoy afuera”. Un hombre de mucha trayectoria que ha trabajado para las más importantes empresas mediáticas, cuenta un poco su presente, su pasado y su futuro. Dice que si no hubiera sido periodista le hubiera gustado ser psicólogo o cantautor.

El gobernador José Luis Gioja fue uno de los temas importantes, no sólo porque tiene una visión crítica de él, sino también de su Gobierno. Considera que “cualquier ciudadano honesto podría haber hecho lo mismo que hizo Gioja”, y agrega que en materia de infraestructura, obras y planes “se puede hacer lo mismo sin robar”. Ernesto plantea que en la provincia y en el país no se buscan políticas económicas a largo plazo para poder planificar un futuro mejor.

Sobre el desarrollo de la provincia, se mostró descontento con el "feudo giojista" y concluyó que “se debe pensar más en una justicia moderna, una educación de avanzada, una salud de vanguardia y una economía previsible, que mire hacia el futuro”.

Al hablar de políticas gubernamentales es imposible dividirlo de los medios de comunicación que rigen en la provincia, Ernesto manifiesta que "cuando mostrás un poco qué pensás y sos capáz de hacer pensar al que lee o escucha, te censuran y no te dejan seguir”.


Un amante de los medios, censurado…

-¿Cuál es el medio que más te gusta?
- La radio, aunque la prensa escrita es apasionante, es la base de todo. En la gráfica se originan las noticias. La radio y la tele levantan de los diarios. Cuando digo gráfica también estoy hablando del periodismo para diarios digitales. Hacer la nota para un diario es generar una noticia que luego los otros dos medios reproducen. Pero la radio te permite conjugar música, sonidos, tonos de voz, silencios, inflexiones de la locución y un sinnúmero de cosas que, si las sabes dosificar en su justa medida, lográs volar y hacer volar a quien escucha. Digo volar y es esa la sensación que sentí en algunos momentos, cuando todo parece indicar que se despegaba en serio y se sobrevuela la ciudad muchas veces salpicada por un manto de decadencia. Lástima que el poder corrupto me derribó y no me dejaron seguir haciendo radio.

-Con el retorno de su programa en radio La Paz, usted sufrió censura. ¿Fue por discriminación ideológica? ¿Cómo afecto su carrera?
- La censura siempre te afecta, es un acto de violencia propio de los fascistas, de los nazis, de los militares. Te va interrumpiendo tu trabajo. Uno se concentra como si fuera a encarar una novela y de pronto alguien viene, te rompe el papel, te quiebra la birome y encima te acusan de hacerte la víctima. Es de cuarta, es de mediocres impotentes. No me imagino en la cama al dueño de la radio o al funcionario que dio la orden de censurarme, no creo que hayan tenido muchos orgasmos en sus vidas, por eso no dejan acabar a nadie. Le tienen miedo a la libertad. La censura reafirmó mis convicciones, me hizo más fuerte, me dio motivos para escribir esta parte de la historia. Pobres tipos, si imaginaran la despedida que les espera. Cuando se vayan alguien tendrá que contar lo que hicieron, quizás sirva para un mega juicio en el futuro, yo por ahora junto material. Mirá que curioso, a más de 30 años del retorno de democracia en Argentina, estamos hablando de censura. ¿No te parece que hemos ido para atrás?

- ¿Pensás que este gobierno de San Juan fue bueno o malo?
- No fue buen gobierno porque le faltó la eficacia que deben tener los estadistas: vos no podes encerrar a la provincia en una mono actividad como la minería, que es capital golondrina, hoy invierten, pelan la montaña, se llevan el oro y se van. Con la plata de la minería y con plata de la Nación, debió pensar en diversificar la economía, en fomentar pymes que no dependan de la explotación minera. Eso hubiese hecho un buen gobernador, no digo una lumbrera, apenas un buen gobernador.

- ¿Cuáles son sus futuras metas?, ¿tiene sueños sin cumplir?
- Sueño con un mundo más parecido al que se buscó en los años 70, un sueño que se cobró vidas y dejó en pie a varios canallas. Metas casi nunca tengo, las cosas se van dando y yo las disfruto cuando llegan. Hace un tiempo revista Ñ comentó mi libro en diario Clarín, esas cosas uno no las busca, pero se dan. Otro sueño sería volver a tener mi programa de radio, tuve una audiencia impresionante, hasta hoy me aparecen en facebook gente que me pregunta “cuándo volvés”. Yo les respondo: Cuando la gente deje de votar al peronismo.

- Si no hubiera sido periodista ¿A que se hubiera dedicado?
- Me hubiese gustado ser cantautor o psicólogo. "Sé que hay dolores que no curará ni la mas esmerada canción / en ese caso te invito a llenar de optimismo ese buen corazón. / Vale la pena dejar de llorar y hacer cita con el porvenir. / Vale la pena vivir...", es una canción de Silvio Rodríguez, la escucho cuando me siento desesperanzado, se llama Yo soy como soy.

- Has estado en el medio por muchos años ¿crees que se han roto códigos impuestos por los periodistas estos últimos años o crees que algunos se conservan?
- No hay códigos en el mundo capitalista, menos en los medios donde el patrón es la plata. El compañerismo y los amigos del trabajo se acaban cuando la patronal zapatea un poco y el trabajador debe elegir entre él o el otro. Ese es el final de todo intento de humanismo. A mí me jodieron más algunos colegas periodistas que se pasan muchas veces de alcahuetes y no miden consecuencia a la hora de hacer jugadas por la espalda. También hay gente muy noble, pero son pocos los casos que puedo contar, casi inhallables. Hay mucho miedo.

- Para el periodista en ascenso, ¿cuáles son ésos códigos?
- Insisto, no hay códigos, pero el periodista en ascenso seguramente deberá ser disciplinado, manso, ovejuno, así no lo echan. Es la manera de sobrevivir en un mundo dominado por el poder y la guita.

- Cuál es su relación con el teatro y la dramaturgia?
- En principio he visto mucho teatro local y de las obras que vienen de Buenos Aires. La de espectador es mi relación directa con el teatro y me encanta ir. Pero hace tiempo que no voy. Estoy como Hugo Guerrero Marthineitz: "deseperanzado, como peruano, como argentino, como latinoamericano, ¿ah?".  Escribí una sola obra de dramaturgia, se llama Todos dicen algo, que se estrenó en el Festival Nacional de Teatro por la Memoria, en el 2010.

Cuenta que su nuevo libro, 71 pasos antes de que amanezca, está escrito de un modo surgente, como quien se deja llevar por el cauce del río y va descubriendo breves reflexiones que cuentan historias o sensaciones de un tiempo que ha pasado y que hoy vuelve a la modernidad vaciado de contenido. “Es también el planteo generacional de quienes en los años 70 fueron niños y la adolescencia los encontró recibiendo una primavera democrática esperanzadora e idealista”, adelanta. “Y es, a su vez, la crítica y autocrítica de muchas de las cosas que salieron mal y que, vistas hoy, desde la orilla del río, dejan un sabor amargo por lo que pudieron ser y no fueron”, concluye.

Por su parte también habló de su libro 77 historias. Dijo que está conforme con su trabajo, y que “el libro fue bien recibido. Hubo mucha gente en la presentación y mucha gente quiso llevar el libro a sus casas, además tuvo repercusión en muchos medios de Buenos Aires y el resto del país”. Cuenta que 77 historias fue editado en Buenos Aires por una editorial independiente y distribuido en todo el país. "Ha tenido buena crítica y creo que no he defraudado a los lectores", asegura. Aceptó que no es fácil ser escritor y agregó que “ha ganado la violencia y la prepotencia, lo cual juega en contra de la literatura, la palabra escrita, hablada y razonada”.

Se muestra seguro de sus convicciones políticas, periodísticas y sociales; y de su disconformidad sobre algunos aspectos de los medios y del gobierno de turno. Sabe que aún tiene mucho para decir. Cree que en cuestiones político-sociales se está retrocediendo a nivel nacional y local, que la democracia argentina es real pero está mal sustentada y que, por supuesto, no hay códigos enel mundo capitalista; “La plata vale más que el oro”, dice sin abandonar el humor que siempre lo acompaña.